A la hora de pintar una fachada, una pared interior o elementos de madera o metal, la imprimación es un paso esencial que a menudo se subestima. La imprimación es la capa base que prepara la superficie antes de aplicar la pintura final, y su uso puede marcar la diferencia en la durabilidad y el acabado.
1. Qué es y para qué sirve la imprimación
La imprimación actúa como puente de unión entre el soporte y la pintura, mejorando la adherencia y evitando que la humedad o las irregularidades afecten el resultado. También ayuda a reducir el consumo de pintura al sellar el poro de la superficie.
2. Tipos principales de imprimación
- Acrílica: al agua, ideal para paredes de yeso, cemento y hormigón. Es transpirable y de secado rápido.
- Al disolvente: perfecta para madera o metal, ya que bloquea manchas de resina y previene la oxidación.
- Antihumedad o fijadora: específica para superficies con problemas de condensación, salitre o polvo.
- Multiadherente: recomendada para materiales difíciles como vidrio, cerámica o PVC.
3. Beneficios en la durabilidad
Una buena imprimación evita desprendimientos y grietas, mejora la resistencia a los rayos UV y a la humedad, y permite que el color se mantenga uniforme durante más tiempo. En exteriores, puede alargar la vida de la pintura entre 5 y 10 años, según el producto utilizado.
4. Consejo profesional
Elegir la imprimación adecuada según el material y el entorno es tan importante como seleccionar una buena pintura. Los profesionales aconsejan limpiar y preparar bien la superficie antes de aplicarla para obtener el máximo rendimiento.
Invertir en una buena imprimación es garantizar una pintura más resistente, estética y duradera.





