La pintura industrial no es solo una cuestión estética: es una inversión en protección, durabilidad, higiene, seguridad y mantenimiento. Una nave industrial, ya sea de logística, producción alimentaria, automoción o almacenamiento, debe cumplir una serie de requisitos técnicos y normativos que van mucho más allá de “pintar paredes”.
Hoy te explicamos qué necesita realmente una nave industrial, qué tipos de pintura y recubrimientos existen, y cómo elegir la solución ideal según tu actividad y el nivel de exigencia del espacio.
¿Qué exige la pintura industrial en una nave?
Para que un proyecto de pintura industrial sea adecuado y rentable a largo plazo, debe cumplir al menos con estas 5 exigencias:
- Resistencia al desgaste y la abrasión
El tránsito de maquinaria, carretillas, humedad, golpes o rozaduras exige materiales de alta resistencia. No sirve la pintura decorativa estándar. - Protección contra la corrosión
En naves metálicas o zonas con agentes químicos, la pintura debe actuar como barrera anticorrosiva para alargar la vida útil de estructuras, pilares o tuberías. - Compatibilidad con normativas sectoriales
Alimentación, farmacia, frío industrial o cosmética requieren recubrimientos antibacterianos, no tóxicos y lavables. - Seguridad visual y señalización
La pintura industrial también se usa para marcar zonas de paso, límites de seguridad, rutas de evacuación o áreas de trabajo. - Facilidad de limpieza y mantenimiento
Superficies lisas, sin polvo, sin porosidad y resistentes a productos químicos de limpieza reducen costes a largo plazo.
Tipos de pintura y recubrimientos industriales más utilizados
Dependiendo del uso de la nave, el nivel de desgaste y el tipo de superficie, se pueden aplicar distintos sistemas:
- Epoxi → Suelos de alto tránsito y zonas industriales
- Poliuretano → Exteriores y superficies expuestas al sol
- Anticorrosiva → Estructuras metálicas
- Intumescente → Protección contra incendios
- Higiénica antibacteriana → Alimentación, laboratorios y sanidad
Antes de tomar decisiones, lo más importante es evaluar el espacio y sus necesidades reales. Estas son las claves:
- Tipo de actividad de la empresa (No es lo mismo un taller mecánico que una fábrica de lácteos o una nave logística. Cada sector exige certificaciones diferente)
- Condiciones del entorno: Humedad, agentes químicos, exposición solar, tráfico, temperatura… Todo influye en la elección.
- Tiempo de inactividad disponible: Algunos productos requieren tiempos de secado o curado más largos. Otros permiten pintar por fases sin detener la actividad.
- Vida útil esperada: Una buena aplicación puede durar 10-15 años sin repintado. Elegir barato = repintar antes y pagar dos veces.
- Instalador especializado: Tan importante como la pintura es quién la aplica. La mano de obra profesional evita problemas como burbujas, descamación o mala adherencia.
En Sisdos ofrecemos soluciones de pintura industrial técnicas, duraderas y certificadas, con asesoramiento personalizado, diagnóstico previo y aplicación profesional.





