A la hora de renovar las paredes de casa o pintar puertas y muebles surge la pregunta: ¿pintura plástica o esmalte? Cada opción tiene sus propias características y ventajas según el uso y la superficie.
1. Pintura plástica: versátil y fácil de aplicar
La pintura plástica, también conocida como acrílica, es la más utilizada en interiores. Es transpirable, de secado rápido y casi sin olor, además de limpiarse con agua. Cubre bien, no gotea y ofrece acabados lisos, perfecta para paredes y techos. En su versión antihumedad es muy adecuada para cocinas y baños.
2. Esmalte: máxima resistencia y acabado decorativo
El esmalte, disponible al disolvente o al agua, crea una capa dura y muy resistente a golpes, roces y arañazos. Es ideal para puertas, ventanas, muebles y superficies de madera o metal. Su acabado —brillante, satinado o mate— resulta elegante y duradero.
3. Diferencias clave
- Aplicación y mantenimiento: la pintura plástica es más sencilla de aplicar y limpiar. El esmalte requiere más tiempo de secado y, si es al disolvente, buena ventilación.
- Durabilidad: el esmalte soporta mejor el uso intenso, mientras que la pintura plástica es suficiente para paredes y techos con desgaste normal.
- Usos recomendados: pintura plástica para interiores y grandes superficies; esmalte para carpinterías, muebles y zonas de mayor contacto.
Conclusión
La elección depende del tipo de superficie y del uso previsto. Para paredes y techos, la pintura plástica es práctica y económica; para madera, metal y detalles decorativos, el esmalte ofrece un acabado más resistente y elegante.





